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miércoles, 7 de agosto de 2024

Construcción del Ferrocarril del Sureste 1934-1977


Desde finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, el sistema ferroviario de la península estuvo dedicado a la conexión interna. A pesar de que la red incluía gran parte del territorio peninsular, no existió una línea que la comunicara con otras partes de México. Esto cambiará con la construcción del Ferrocarril del Sureste, que unió los territorios de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Veracruz.

Como ya ha analizado Raquel Barceló, los primeros intentos de construir un ferrocarril en la península se remontan a 1857, cuando Santiago Méndez Echazarreta formuló un proyecto en materia ferroviaria. 2 No obstante, los esfuerzos no florecieron y fue hasta 1875 que se comenzó a construir la línea. La edificación se alargó por seis años y la vía de Mérida al puerto de Progreso se inauguró el 15 de septiembre de 1881. En los siguientes años se entregaron otras concesiones para construir líneas que conectarán la capital yucateca con Peto, Valladolid, Campeche, Izamal y Muna. Los caminos de hierro estaban controlados por las élites locales, pues eran necesarios para el transporte del henequén, que comenzó a ser el producto principal de la economía yucateca en las postrimerías del siglo XIX.

En 1898 se inauguró la vía que conectó Yucatán con Campeche. En 1900 se planteó un proyecto para crear una ruta ferroviaria que uniera lo que actualmente es Quintana Roo con el sistema ferroviario yucateco. El desarrollo de la Guerra de Castas y la huida de los mayas a las selvas del oriente peninsular dieron como resultado que se planteara construir un camino de hierro con fines militares. La ruta iría de Peto a San Antonio y de ahí a la Bahía del Espíritu Santo. Después, se proyectó conectarla con Valladolid y entablar una conexión entre Peto y la Bahía del Espíritu Santo, hasta llegar al Río Hondo. La empresa fue denominada Ferrocarriles Sud Orientales y sus accionistas consideraban que los ferrocarriles eran indispensables para terminar la guerra y mejorar las condiciones comerciales, pues se pretendía impulsar el intercambio de productos en esas tierras. Por falta de presupuesto, solamente se construyeron 14 kilómetros de la línea y el proyecto quedó abandonado.

De 1876 a 1901 el sistema ferroviario estaba en manos de seis compañías, cada una con un consejo de administración y diferentes personajes de la élite local. No obstante, en 1902 se fusionaron y formaron una sola: Ferrocarriles Unidos de Yucatán. Su capital fue de 23 millones de pesos, que se dividieron en 23 mil acciones de mil pesos. La red tuvo una extensión aproximada de 904 kilómetros con cuatro divisiones:  la norte, la sur, la oriente y la oeste. En 1913 se terminó de construir la última línea de importancia en la península, la que conectó Mérida con Tizimín. Con ello, el sistema ferroviario yucateco quedó consolidado.

En 1915, los caminos de hierro fueron incautados por Salvador Alvarado, quien los denominó Ferrocarriles Constitucionalistas. Sus recursos se pusieron a disposición del gobierno de Venustiano Carranza y, a diferencia de otras partes de México, no fueron destruidos o detonados por motivos de guerra. Al terminar el gobierno de Alvarado fueron devueltos a sus antiguos dueños y la empresa retomó el nombre de Ferrocarriles Unidos de Yucatán, hasta que se planteó crear una red que uniera las vías de la península con las nacionales y los denominó Ferrocarriles del Sureste, que tuvieron un periodo que abarca de 1934 a 1977. En este último año, por un decreto del presidente José López Portillo se ordenó fusionar las empresas del país bajo el mando federal y la compañía pasó a denominarse Ferrocarriles Unidos del Sureste.

 

Historia del Ferrocarril del Sureste

Los antecedentes del Ferrocarril del Sureste se remontan a 1904 y 1905, cuando el ingeniero Pedro González hizo los primeros estudios de reconocimiento para trazar una línea que uniera algunos puntos del sureste.

El 22 de enero de 1909 Leandro Hernández, ministro de Comunicaciones,  envió una carta a José Yves Limantour, secretario de Hacienda del gabinete de Porfirio Díaz, donde mencionaba la posibilidad de construir una vía férrea que uniera el Istmo de Tehuantepec con Campeche.

Si bien el trazo parecía algo “irracional” por los diversos ríos, riachuelos y, en general, la geografía accidentada, el proyecto estaba sustentado por varios estudios realizados por ingenieros. Se planteó unir el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec con Campeche. Se eligió Santa Lucrecia, en Veracruz, por ser un punto de conexión entre el Ferrocarril de Veracruz y el del Pacífico.

A pesar de que el proyecto fue aprobado no se llevó a cabo, quizá por la agitación revolucionaria que estaba en puerta. Veintitrés años después, en un diario de circulación nacional se publicó la noticia de que el presidente Pascual Ortiz Rubio había aprobado un acuerdo para que el gobierno federal construyera un ferrocarril que comunicara el Istmo de Tehuantepec con “la lejana” península.

No obstante, fue hasta 1934, con el Programa de Integración Nacional, cuando los trabajadores de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) hicieron vuelos de reconocimiento y realizaron estudios preliminares para definir la ruta del Ferrocarril del Sureste. En 1935 los trabajos se intensificaron y al año siguiente se mandaron catorce brigadas de obreros para comenzar la construcción. Además de la edificación de nuevas vías, la obra incluyó la reconstrucción de obras de drenaje, el refuerzo de terraplenes, la nivelación de vía, la ampliación y la reparación de puentes, el balastado de vía, la sustitución de durmientes en mal estado, el cambio de riel en donde era necesario y la construcción de puestos de socorro para los trabajadores.

La empresa se enfrentó a varios problemas, como la distribución del equipo que se necesitaba para la construcción, la capacitación del personal y el tránsito de la maquinaria pesada por terrenos pantanosos o de fango. Cabe señalar que era necesario dotar constantemente de herramientas y abastecer a los campamentos con víveres, mercancías, ropa, medicina y agua potable. 

Otra dificultad que se presentó fue la adquisición de las tierras por donde pasaría la vía; se tuvo que negociar con los dueños para poder obtenerlas.

Ejemplo de ello es lo sucedido con el predio rústico denominado Esquipulas, localizado en la colonia Belisario Domínguez del municipio Pichucalco, en Chiapas. Con motivo de la construcción de la línea se necesitaba “atravesar” el predio del señor Eraclio Sánchez Gómez y ocupar 9 440 m² de su propiedad. El gobierno federal llegó a un acuerdo monetario con el afectado y la empresa pudo ocupar los terrenos mencionados para seguir con el tendido de vía.

Después de catorce años de construcción en diferentes partes del sureste, en mayo de 1950 se puso en servicio la primera parte de la línea; la que iba de Coatzacoalcos a Campeche. 

En 1957 fue inaugurada la vía ancha entre Mérida y Campeche, que a su vez ya estaba conectada con Coatzacoalcos y ésta, con el centro del país. Los principales diarios de Yucatán publicaron notas enalteciendo la labor del gobierno federal, que mandó al subsecretario de Comunicaciones, Walter Buchanan, a inaugurar la línea. 

Según Miguel Vidal Rivero, solamente en las obras ejecutadas en los 212 kilómetros del ferrocarril de Campeche-Mérida-Progreso se invirtieron 63 millones 449 mil 252 pesos en terracería, adquisición de equipo, maquinaria para el tendido de vía y rieles, etcétera. 

En 1962 y 1963, con la intención de mantener en buen estado la línea, se destinaron tres millones de pesos para construir ciento cuarenta casas de sección 23 para los trabajadores de vía. En 1964 se edificaron veinticuatro casas más.

En 1966, se adquirió equipo para continuar los trabajos de mantenimiento. Entre ellos, se enlistan: gatos hidráulicos, un arenero, un transformador de distribución de 13 mil 200 voltios, dos tornos automáticos, dos máquinas soldadoras, un taladro radial, dos bombas portátiles, un rectificador de válvulas, un torno para madera, una sierra, una grúa de tres motores, escantillones, un martinete electro-neumático, un trackmobile, etcétera. En ese año se realizó un inventario donde se enumera el equipo con el que contaba la empresa, aunque llama la atención que se encuentra dividido entre el que pertenece al “Sureste” y el de “Ferrocarriles Unidos de Yucatán”.

En el inventario se registraron veintiocho locomotoras de diésel en servicio de carga (dieciocho del Sureste y diez de FUY), tres en servicio de patio y todavía quedaban veinte locomotoras de vapor, aunque no se contaba con máquinas eléctricas, cuando en otras empresas de México ya se hacía uso de ellas. Además, había doscientos cincuenta y dos furgones (veintisiete del Sureste y ciento quince de FUY), cuarenta y siete góndolas (treinta y ocho del Sureste y nueve de FUY), ochenta tanques (cuarenta y tres del Sureste y treinta y siete de FUY) y ciento un locomotoras de pasajes (cincuenta y siete del Sureste y cuarenta y cuatro de FUY). De 1966 a 1968 se realizó un presupuesto para rehabilitar la línea por un total de 490,052,182.76

De 1970 a 1975 los trabajos continuaron y, según un informe de la subgerencia de vía y estructura, se realizaron labores de terracería, de drenaje, de pintura, de balastado y nivelación; se remacharon puentes; se construyeron nuevas vías y se repararon las dañadas; y se edificaron nuevos inmuebles en Tenabo, Pomuch, Becal, Hecelchakán, San Dimas, Peto, Izamal y Valladolid.

En estos años, de acuerdo con un documento estadístico de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se invirtieron 913 mil 889 pesos en sueldos y salarios del personal que trabajó en la conservación de vías, estructuras y de equipo, así como en el de tráfico de transportes. También está el registro de 338 mil 584 pesos destinados a materiales de explotación. Cabe mencionar, sin embargo, que en el informe no se menciona si ese dinero se destinó a una parte de la línea o a toda la extensión.

Los Ferrocarriles del Sureste contó con una Contaduría General dividida en tres secciones para su administración: Ingresos, Egresos y Estadística. Por último, la Auditoría Externa tenía a los inspectores de trenes y a los auditores de las estaciones, los contables y al de materiales.

En relación con la infraestructura, la línea del se dividió para su operación en cuatro distritos con estaciones propias: Mezcalapa (estación en Chontalpa), Usumacinta (Salto de Agua y Palenque), Candelaria (Candelaria) y Champotón (Uayamón y La Chiquita). Adicionalmente, el Ferrocarril del Sureste tuvo cuatro talleres importantes para el mantenimiento del equipo en Campeche, Teapa, Tenosique y Coatzacoalcos. Llama la atención que no se mencionan los talleres de Mérida, los más grandes del sureste mexicano. Los talleres de Campeche tuvieron almacenes, oficinas e instalaciones auxiliares y se destinaron para reparar equipo rodante y de construcción.

Cabe señalar que, en los primeros años del Ferrocarril del Sureste, se intentó construir un taller de carros, pero no se avanzó mucho por la falta de presupuesto. Los de Teapa y Tenosique están localizados en Tabasco; inicialmente, ambos se construyeron con estructura de rieles de recobro y techos de lámina y se utilizaron para el mantenimiento de locomotoras, equipo rodante y de conservación de vía. Estos últimos se utilizaron para la operación de la empresa. Finalmente, los de Coatzacoalcos, en un primer momento fueron construidos de manera provisional, ya que se necesitaba un edificio para los trabajos que se estaban realizando en la línea. Empero, se planeaba levantar otros en un punto estratégico de la línea y los Ferrocarriles Nacionales de México.

El Ferrocarril del Sureste mejoró el tráfico de mercancías y de pasajeros. Antes de su construcción la comunicación con la península era cara, ya que se dependía del transporte marítimo. No obstante, según los primeros estudios de los tramos terminados en 1950, el comercio mejoró y se esperaba que, al concluir la línea, los precios se abarataran y el intercambio comercial se intensificara.

Consideraciones finales

El Ferrocarril del Sureste fue una línea que unió la península con el resto del país. En este estudio ofrecí un panorama de la historia de la línea de la parte peninsular y de los inicios del Ferrocarril del Sureste. Mencioné que la primera vía férrea en Yucatán comenzó a construirse en 1875. El proceso duró treinta y ocho años, cuando, en 1913, se puso en marcha la línea Mérida-Tizimín y quedó consolidado el sistema férreo yucateco. A pesar de que hubo proyectos para unir algunas regiones del actual estado de Quintana Roo y que Campeche estuvo unido con Yucatán en 1898, no existió una red que comunicara la península con el resto de México.

En los albores del siglo XX se realizaron los primeros intentos para unir la península con la nación, pero no fueron fructíferos. En 1932 se volvió a retomar la idea de crear una empresa para articular un sistema férreo nacional que incluyera al sureste. Empero, fue durante el gobierno de Lázaro Cárdenas que se comenzaron los trabajos de construcción para unir las líneas. En 1950 se inauguró la primera vía que conectó Coatzacoalcos con Campeche, pero la obra continuó hasta 1970. Los registros e inventarios de 1960 de la compañía me permitieron dar un panorama general de los trabajos que se ejecutaron en esa década y el dinero destinado para su construcción. En 1977, los Ferrocarriles del Sureste quedaron bajo el mando del gobierno federal y pasaron a denominarse Ferrocarriles Unidos del Sureste.

MIRADA FERROVIARIA, Año 15, No. 46, septiembre-diciembre 2022, es una publicación electrónica publicada por la Secretaría de Cultura con domicilio en Paseo de la Reforma 175, Cuauhtémoc, Ciudad de México. C.P. 06500, a través del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, por medio del Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias. Editor Responsable: Román Moreno Soto. Responsable de la última actualización, unidad editorial del Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, fecha de última modificación 30 de noviembre 2022.

miércoles, 28 de julio de 2021

La Locomotora NdeM #40 | Hecha enteramente por manos mexicanas


Un 27 de Julio, pero de 1913, salía de los talleres del ferrocarril de Aguascalientes una glamurosa e imponente locomotora, obra de manos y sudor mexicano, la locomotora NdeM 40

En la primera década del siglo XX los ferrocarriles nacionales aún eran operados y manejados por personal extranjero, pero el gobierno porfirista ciertamente ya planeaba la nacionalización de los mismos. Es así que desde 1909 por instrucción oficial se empezaron a incorporar mexicanos a los diversos puestos en los trenes con el fin de ir paulatinamente ocupando los puestos vacantes, cosa que molestaba a operarios y personal predominantemente norteamericano, quienes exigían incluso que los documentos, ordenes de trabajo, manifiestos de carga, registros de raya, etc... todo fuera en inglés. En 1912 una huelga del personal extranjero fue declarada ilegal por el gobierno mexicano y dichos trabajadores fueron despedidos, pasando sus puestos a ser ocupados por personal nacional.
Como parte de las necesarias labores para que los mexicanos pudieran adquirir experiencia, surgió la idea de contar con equipo de arrastre y locomotoras de fabricación nacional.
La tarea de construir la primera locomotora por Ferrocarriles Nacionales de México, con tecnología nacional, fue encomendada a los talleres de la ciudad de Aguascalientes, a cargo del proyecto estuvo el Mayordomo Mecánico Porfirio Valdez.


Los trabajos continuaron, aún en plena revuelta contra la dictadura huertista, de modo que el domingo 27 de julio de 1913, a las 10 de la mañana, ocurrió la ceremonia de presentación de la locomotora, hecha enteramente por manos mexicanas. Luego de que los constructores posaron junto a la máquina, se le permitió a la multitud acercarse, y ésta se arremolinó frente al aparato, llegando algunos a tocarla y subirse a ella.
El Gobernador de Aguascalientes, Carlos García Hidalgo, dedicó estas palabras a los asistentes:
"Profundamente agradecido y a la vez honrado por la altísima distinción que se me ha hecho al elegirme para controlar y para inaugurar esa hermosa máquina mexicana, joven, hija de nuestros obreros tiene para mí una importancia grandísima, y este honor lo juzgo como uno de los más altos de mi vida.
¡Obreros del porvenir, con vuestra labor, de la que tenemos la primera y magnífica muestra, habéis honrado la patria; habéis honrado a vuestros conciudadanos! En nombre de la patria y en nombre de vuestros conciudadanos, os felicito!
Habéis demostrado ser tan aptos como el obrero mejor del mundo; habéis demostrado ser capaces de construir, como él, y demostráis también que sois capaces de, con vuestro patriotismo, vuestra honradez y vuestra labor, característica y seria, ayudar a reconstruir el edificio del país, a consolidar el sistema del orden, inyectando con vuestra moralidad, nueva vida al cuerpo exánime de la patria agonizante.
Esa máquina, locomotora mexicana, flamante máquina hija de padres mexicanos y nacida en territorio mexicano, deberá llevar en la farola de la proa este nombre simbólico: ‘Alma Mexicana’”


En la década de los años 1940's el ingeniero acambarense José Téllez Cardozo construyó dos Locomotoras de vapor de vía angosta tipo GR-031, las número 295 "Hermana Mayor" y la número 296 "La Fidelita" construidas en el taller del ferrocarril de Acámbaro, estás 3 Locomotoras (40, 295 y 296) fueron las únicas Locomotoras construidas por ferrocarriles nacionales de México.
La Locomotora 40 se habia construido basandose en los planos de una Baldwin B13, pero al menos el roster revela que las locomotoras de este tipo son radicalmente distintas a la mexicana. La Nacionales de México No. 40 tenía una disposición de ruedas 0-6-0, esto es: cero ruedas delanteras, seis ruedas motrices y cero ruedas de arrastre.
En el año de 1917, la locomotora número 40 fue exhibida en la estación de "Buenavista Ferrocarril Mexicano".
La locomotora fue renumerada como NdeM 638 en 1930 y trabajó en los talleres de Nonoalco, posteriormente fue trasladada al taller de El Valle de México dónde trabajó con su amiga NdeM 639 y NdeT 504, en 1962 fue Dada de baja, y por ende deshuesada en ese año .

Podemos concluir que esta locomotora, en vida, no queda nada, todo aquel obrero, maestro mecánico, entre más multitud rielera que empeñó días, meses,etc... Ya no se encuentran con nosotros, pero una cosa queda para la historia.
La locomotora 40 de Ferrocarriles Nacionales de México, fue una demostración de hace más de 100 años, que México no necesita dependencia tecnológica de otro país, en estos días, las cosas no se puedan ver de la misma manera, esta locomotora representa para Aguascalientes, para México, y para el mundo, que de verdad, querer es poder, hay quienes han tenido el deseo de vivir para siempre, y su deseo se cumple, gracias a su legado histórico, tal es el caso de esta locomotora

Investigación: Joaquín Chávez Salabert
Fotografías: Acervo Cultural y Fotográfico JCS

domingo, 26 de julio de 2020

El Gran Negocio: FNM


Por la licenciada Rosalba Islas Bracho | 13 Abril 2016
Analista e investigadora de asuntos sociales

“La política privatizadora de Ernesto Zedillo cruzó por diferentes actividades económicas, incluyendo a sectores considerados como áreas estratégicas para la seguridad del Estado, y cuya apertura al capital privado –tanto nacional como extranjero– no hizo sino colocar a éste en situación de vulnerabilidad.” Carmen Zepeda Bustos.

En mayo de 1992, en pleno apogeo del gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, un equipo de especialistas del Banco Mundial recomendó la privatización de los ferrocarriles mexicanos. Aunque ya se había concesionado la primera compañía férrea privada en México en 1994 (TFM que en 2005 se convirtió en KCSM, la cual concesionó las líneas del Noreste y parte del Centro), fue en 1995 cuando el Senado de la República aprobó la iniciativa de Ernesto Zedillo para iniciar el proceso de privatización, mismo que concluyó a finales de 1997. Para facilitar la privatización, el sistema ferroviario fue dividido en tres troncales regionales: (1) el Ferrocarril del Noreste, (2) el Ferrocarril del Pacífico Norte, y (3) el Ferrocarril del Sureste y la Terminal Ferroviaria del Valle de México, así como varios ferrocarriles con vías de corta longitud.

Las concesiones fueron otorgadas por 50 años a cada una de las empresas privadas, cerrando FNM operaciones definitivamente en 1999; hasta ese año operaban servicios de pasajeros en los alrededores del Distrito Federal. En 1998, Germán Larrea –propietario de la empresa minera Grupo México– y Union Pacific Railroad adquirieron el Ferrocarril Pacífico-Norte, la red ferroviaria más extensa del país, con casi 500 locomotoras y 8 mil 500 kilómetros de vía.

Del proceso de privatización, surgieron las compañías:

• TFM, después Kansas City Southern de México (KCSM), propiedad de la empresa del mismo nombre, fue constituida en noviembre de 1996. Es el más importante corredor comercial del Sistema Ferroviario Mexicano; da servicio al Noreste y Centro de México, así como a los puertos de Lázaro Cárdenas y Tampico, teniendo conexión directa con Estados Unidos.

• Ferrocarril Mexicano (Ferromex) fue integrada en febrero de 1998, luego de ser adquirida por Germán Larrea, propietario de la empresa minera Grupo México en asociación con la estadunidense Union Pacific y la constructora mexicana ICA. Grupo México aportó 74%, UP 13% e ICA el restante 13% de la inversión. Ferromex opera la red de ferrocarriles con mayor longitud, controla más de 8 mil 500 km de vías y conecta cinco grandes connurbaciones mexicanas, cinco ciudades a lo largo de la frontera con los Estados Unidos, cuatro puertos en el Pacífico y otro más en el Golfo de México.

• Ferrocarril del Sureste (posteriormente Ferrosur) fue creada el 29 de junio de 1998 a través de licitación pública, como una empresa concesionada por el gobierno federal a la empresa Tribasa para brindar el servicio de transporte de carga en la región sureste de México. Hacia finales de 1999, Carlos Slim adquirió los derechos de dicha concesión por 330 mdd dando lugar a la creación de Ferrosur, la cual se fusiona con Ferrocarril del Sureste, SA de CV.

En noviembre de 2005, Grupo México obtuvo 75% de la participación accionaria de Ferrosur, que opera una red de más de 2,000 km de vía, a través de los cuales interconecta hacia el Norte y Occidente del país con Kansas City Southern México (KCSM) y con Ferrocarril Mexicano (Ferromex), y en los estados de Veracruz y Oaxaca con el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) hacia la península de Yucatán y el estado de Chiapas.

• Terminal Ferroviaria del Valle de México (TFVM), ahora conocida como Ferrovalle o Ferrocarril y Terminal del Valle de México FTVM fue creada el 1° de mayo de 1998. Opera los ferrocarriles y terminales en los alrededores de la ciudad de México. Es propiedad conjunta de Kansas City Southern de México y Ferrocarril Mexicano. Sus principales servicios son reordenar el tráfico procedente de los ferrocarriles Conectantes Kansas City Southern de México, Ferromex y Ferrosur a través de su principal patio de clasificación ubicado en el Valle de México, al Norte de la Ciudad de México y al Sur de Tlanepantla.

• En 1999, la trasnacional Genesee & Wyoming Inc. obtuvo la concesión por tres décadas del ferrocarril Chiapas Mayab conocido también como Tren de la muerte por los emigrantes centroamericanos, mediante una sospechosa licitación que permitió a la transnacional detentar 99.9 por ciento de la propiedad. Sin embargo, en 2007 y solamente mediando una simple notificación a la SCT la empresa renunció a los 22 años de explotación de la línea, reincorporándose a las empresas paraestatales, con lo que se encubrió un nuevo rescate, que se suma a la lista de salvamentos privados con recursos públicos.

Actualmente, Ferrocarriles Nacionales de México se encuentra en proceso de liquidación y controla algunas líneas que no pudieron ser concesionadas, como el Transístmico, que va de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz, aunque los trabajos directos los da como contratos a compañías privadas. Sólo las llamadas líneas cortas, que representan 23% del total de trayectos, son todavía de su propiedad.

A lo largo del tiempo prevalece el impacto de las anomalías cometidas al momento de otorgar las concesiones. En octubre de 2011, el Informe sobre el estado de Ferrocarriles Nacionales de México en Liquidación (FNML), correspondiente al primer semestre de 2011 y remitido al Senado, estableció que la privatización de FNM no sólo dejó en manos de empresas extranjeras el servicio de transporte que prestaba la paraestatal, sino que el proceso se hizo con tal descuido, que gran parte de su patrimonio en bienes muebles e inmuebles no se había podido recuperar del todo. Los recursos escaseaban a tal grado que el fideicomiso para el pago de pensiones vitalicias de los ferrocarrileros jubilados se agotaría en 2011, y para 2012 no habría dinero para cubrir las pensiones de 37 mil 600 trabajadores en retiro.

El sesenta por ciento de los terrenos propiedad de FNM están invadidos y aunque se tiene un inventario de un millón 459 mil 189 bienes muebles, parte de ellos están en poder de las concesionarias. De acuerdo con los registros, dichos bienes están dispersos en 749 localidades en 29 entidades federativas y el Distrito Federal.

La falta de control al otorgar las concesiones provocó incertidumbre en la posesión y registro de esos activos. Los bienes de telecomunicaciones se arrendaron a algunas de las concesionarias y su devolución al fideicomiso se ha dado de manera documental y no física. Las inconsistencias en la información contenida en los anexos de los títulos de concesión y las subdivisiones de polígonos mal ejecutadas, han generado discrepancias entre las empresas concesionarias y FNM con respecto a las superficies y colindancias de predios contiguos

Visto en | El Mexiquense hoy

Imagen de Ferrocarriles Nacionales de México.
GP-35 en Lechería, Estado de México en los 90's durante los últimos días de FNM. Arrastrando dos carros del pasajero México-Pachuca, foto tomada frente a la estación. (Despachador Tehuacán).

viernes, 24 de julio de 2020

Desean restaurar a "Mi Prieta Linda" | Tierra Blanca, Ver.


Tierra Blanca, Ver.- Tierra Blanca tiene sus orígenes con la creación del ferrocarril, en 1900 se inicia el primer tendido de vías de Tlalixcoyan a Tierra Blanca, y en 1901 se empieza a construir el ramal de vías hacia el puerto de Veracruz.

Para 1905 es inaugurada la estación de pasajeros y los talleres del ferrocarril con líneas que van hacia el sur del país y a la Ciudad de México, convirtiendo a Tierra Blanca en una ciudad cien por ciento ferrocarrilera.

Actualmente, Tierra Blanca tiene una locomotora de vapor, la 1170, mejor conocida como “Mi Prieta Linda”, donde, según cuenta la historia, viajaba Porfirio Díaz a esta ciudad por ser referente y estratégica, debido a su conexión con varios sitios.


Pese a que “Mi Prieta Linda” es un monumento a los ferrocarrileros y un recuerdo de la importancia que tuvo este tipo de transporte en la fundación de Tierra Blanca, se encuentra en grave deterioro y abandonada por el propio gremio. No obstante, un grupo de jubilados del riel se acercaron al presidente para solicitar la ayuda y rehabilitación de la máquina, así como el espacio donde se encuentra, el cual permanece siempre cerrado y en abandono.

En esta reunión de ex-ferrocarrileros y el alcalde, se contempló primeramente la rehabilitación, además de un proyecto para poder cambiar de lugar este emblema de Tierra Blanca y esté más a la vista, tanto de visitantes y locales, por lo que como primera acción se embellecerá esta reliquia que distingue a la ciudad.

Visto en | Masnoticias.mx

miércoles, 27 de mayo de 2020

Carro de Pasajeros del Parque Zoológico El Centenario | Mérida, Yuc.

Se trata de un carro de pasajeros de vía angosta del que se ignora el año y modelo, pero al parecer es único pues no existe otro igual ni en el Museo del Ferrocarril de Yucatán, seguramente perteneció a UdeY y posteriormente a FUS. Esta unidad de segunda, utilizada para el transporte de pasajeros que pagaban precios reducidos, se caracteriza por su cuerpo construido en madera.

Este carro se encuentra en el parque zoológico del El Centenario en Mérida, Yucatán y fue habilitado como restaurante, actualmente está cerrado. La gente se sube para tomarse fotos. 

Por lo que podemos ver este vagón de pasajeros está ya algo deteriorado pero en condiciones de restauración, un costado ya fue reemplazado por lámina, ojalá alguna autoridad o departamento pueda tomar cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde ya que es parte de la historia de Yucatán.












Imágenes de Eduardo Paredes | FerroYuc.Blogspot.com (2019)

Por información del Sr. Jesús Estevez ahora sabemos que eran dos vagones y estaban pintados de amarillo a finales de la década de los 90s. Se ignora el paradero de este otro carro. A continuación las fotos del Sr. Estevez:



miércoles, 12 de junio de 2019

80 aniversario de la nacionalización del sistema ferroviario mexicano


Durante la Revolución Mexicana, la red ferroviaria se deterioró, por lo que se necesitó de grandes inversiones para su reconstrucción, mismas que vendrían de capital extranjero.

En 1908, con el fin de agrupar y consolidar varias líneas de ferrocarriles y fomentar la inversión en ese sector, se creó la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, S. A., empresa que fusionó diferentes capitales, en su mayoría extranjeros: Ferrocarril Internacional, Interoceánico, Panamericano y el de Veracruz, con poco más del 50% de capital en poder del Gobierno Federal.

Con los años, la empresa se enfrentó a la competencia de autobuses y aeroplanos, y a la intervención del Estado para evitar que se aumentaran las tarifas; lo que sumado a las presiones por un aumento salarial, la pusieron en estado de quiebra.

Su situación puso en riesgo a la economía del país, pero existía la imposibilidad del gobierno para exigirle su colaboración en la política económica mediante tarifas adecuadas, además de que éste estaba impedido para participar en la reorganización del sistema ferroviario.

Por tanto, el 23 de junio de 1937, el Presidente de México, Lázaro Cárdenas, en Palacio Nacional, con fundamento en la Ley de Expropiación de 1936, decretó la nacionalización de los Ferrocarriles Nacionales de México.

La nacionalización de los ferrocarriles dejó pendiente el pago de la deuda con sus intereses acumulados y el Estado pudo trabajar en el desarrollo del sistema ferroviario de acuerdo a las necesidades económicas del país.

El 30 junio de 1937 el presidente Cárdenas decretó, mediante la Ley de Secretarías y Departamentos de Estado, la creación del Departamento de Ferrocarriles Nacionales de México, y casi un año más tarde, el 1 de mayo de 1938, se entregó la empresa a los trabajadores para que la administraran.

De acuerdo con el Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en los últimos tres años, la industria ferroviaria ha crecido 50%. En el año 2014, el sistema ferroviario estaba constituido por 26,727 km de vías, de las cuales 20,722 km forman parte de las troncales y ramales, en su mayoría concesionada, 4,450 km son vías secundarias y 1,555 km son particulares.

La red ferroviaria se ha convertido en un sistema de concesiones que ha demostrado su productividad, eficiencia y competitividad, gracias al trabajo coordinado del gobierno federal y las empresas concesionarias.  Actualmente, se tienen 20 las concesiones de carga y pasajeros otorgadas, de las cuales 10 fueron otorgadas a empresa privadas, nueve a gobiernos de los estados y una a Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec.

Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal
Fecha de publicación | 23 de junio de 2017

miércoles, 5 de junio de 2019

Ferrocarriles Nacionales de México


El 29 de febrero de 1908 se firmó el convenio entre el gobierno federal y las fusionadas empresas del Ferrocarril Central y el Ferrocarril Nacional para crear la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México, en donde el Estado mexicano tenía una participación aproximada del 58% de la red ferroviaria.

Ferrocarriles Nacionales de México fue creada para administrar las concesiones de todos los ferrocarriles del país. Posteriormente surgieron también "empresas hermanas" las cuales fueron:

Ferrocarril del Pacífico (FCP)
Ferrocarril de Chihuahua al Pacífico (CH-P);
Ferrocarril Sonora - Baja California (SBC);
Ferrocarril Coahuila y Zacatecas (FC C Y Z);
Ferrocarril Interoceánico de México (FCI);
Ferrocarriles Unidos de Yucatán, que más tarde se llamaron Unidos del Sur-Este (U DE Y - FUS)

Cabe aclarar que, aunque las empresas ferroviarias del país habían sido nacionalizadas, seguían, en parte, involucradas manos extranjeras. Posteriormente el Gral. Lázaro Cárdenas del Río los expropió y los puso bajo manos mexicanas completa y definitivamente en 1937. Más tarde, en el año de 1987, el gobierno mexicano decidió fusionar los ferrocarriles FCP, SBC y CH-P en una sola entidad y creó una gerencia para cada una de las regiones en que dividió al sistema de FNM: Centro, Sur, Pacífico, Pacífico norte, Sureste y Noreste, que eran supervisadas directamente por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en sus diferentes épocas.

Esquema de pintura
Las locomotoras de vapor, así como el ténder, estaban pintados de negro y las letras N. de M. (con puntos) y los números en color blanco.
Las locomotoras diésel de esta empresa eran de color naranja o rojo en el frente hasta después de la cabina y verde olivo el resto de la máquina. Tenían las letras N de M (sin puntos) y los números en color plata. Esto fue hasta los años 80.
La frase "Unir-Servir" la ostentaban los carros de carga únicamente.
Finalmente en los años 90 utilizaron el color azul en dos tonalidades y franjas naranjas delgadas, con las siglas FNM (y antes de estas siglas un escudo tricolor, que simbolizaba la bandera de los Ferrocarriles Nacionales de México, la cual tenía forma como de un águila de alas abiertas aunque en algunos carros e incluso en locomotoras iba pintado este símbolo en naranja o blanco por completo) y los números en color naranja (al incorporar los ferrocarriles bajo el régimen del gobierno mexicano y por parte de la SCT se crearon estos nuevos esquemas de pintura).

El gobierno de Ernesto Zedillo anunció al pueblo de México la privatización de FNM en 1995 (aunque ya se había concesionado la primera compañía férrea privada en México en 1994, que fue TFM, la cual concesionó las líneas del noreste y parte del centro y en 2005 cambió de nombre y esquemas a KCSM ), por lo que cada vez se iba incorporando una empresa ferroviaria privada; por ejemplo, en toda la zona Pacífico del país FNM cerró operaciones durante todo el transcurso del año de 1997 y parte de 1998, quedando así la nueva empresa incorporada en febrero de 1998 Ferromex. Además se otorgaron concesiones por 50 años a cada una de las empresas privadas, cerrando FNM operaciones definitivamente en el transcurso de 1999 (pues hasta ese año aún operaban servicios de pasajeros en los alrededores del D.F.) y de Ferrocarriles Nacionales de México y surgieron las siguientes compañías:

TFM ahora Kansas City Southern de México KCSM.
Ferrocarril Mexicano Ferromex.
Ferrocarril del Sureste Ferrosur.
Terminal Ferroviaria del Valle de México (TFVM), ahora conocida como Ferrovalle o Ferrocarril y Terminal del Valle de México FTVM.
Línea Corta (Ferrocarril Coahuila Durango).
El 4 de junio de 2001 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la extinción del organismo público descentralizado Ferrocarriles Nacionales de México.


















Fuente | Wikipedia
Imágenes | Sitios varios de Internet

miércoles, 29 de mayo de 2019

Locomotora EMD GA8


El EMD GA8 fue una locomotora de exportación diseñada por GM-EMD a fines de la década de 1950 como un diseño simplificado para su uso en ferrocarriles en el extranjero con trenes ligeros y curvas cerradas.

En el momento de su introducción, se describía como una locomotora de carretera extremadamente ligera capaz de manejar y cambiar trenes de pasajeros o de carga.

La locomotora es notable por el uso de camiones de carga que son impulsados por ejes cardan y dos motores de tracción unidos al bastidor inferior. Miden 32 pies y 6 pulgadas, están equipados con un motor primario de 8- 567 C capaz de producir una tracción de 875 bhp o de 800 hp.

Debido al diseño, la mayor parte del servicio y el mantenimiento se podrían realizar sin retirar los motores de tracción del bastidor o los camiones de la locomotora. Las unidades se construyeron sin capacidad de conexión de unidades múltiples, por lo que los componentes eléctricos se mantienen al mínimo.

El EMD GL8 fue un diseño derivado introducido en 1960 que es similar al GA8 pero usaba camiones estándar BB o A1A-A1A y estaba equipado con capacidad para múltiples unidades. La unidad de demostración del prototipo EMD GA8 se construyó a fines de 1958 o principios de 1959 y la producción de los clientes de exportación comenzó en 1960. El demostrador de GA8 también atrajo una atención considerable de varios ferrocarriles de EE. UU., aunque en última instancia ninguno jamás compraría la locomotora para uso doméstico. Varios países compraron la locomotora y todavía hay ejemplos en funcionamiento.






Crédito de las imágenes a sus autores originales.